Era un sentir inestable que nos producía ir de un estado al otro, de un lugar a otro, y así.
Fue una suerte proponerte una tregua, a pesar de tus desbordes. Sí... seguro eran desbordes. Antiguas noches de mil diablos en tu nariz, siendo víctima inocente de interminables conflictos.
Aún así, te miraba sin juzgar.
Por eso esta carta, que dice así: este transitar por galerías desesperanzadas es tan intenso que no hay nada igual.